Electroterapia

Ponle fin a los problemas circulatorios

La electroterapia es una rama de la fisioterapia que se encarga de estimular diferentes puntos del cuerpo mediante electricidad, con fines terapéuticos. Está especialmente contraindicado este tipo de tratamiento en aquellas personas que poseen en el organismo placas metálicas, marcapasos o tornillos, o afectadas de fiebre, tumores. Tampoco se aconseja su utilización en embarazadas y en quienes estén llevando a cabo tratamientos con anticoagulantes o antinflamatorios. Los tipos de corriente son:

Baja Frecuencia

Dentro de estas se encuentran la galvánica pura o continua, farádica rectangular, galvánica interrumpida o rectangular, galvano-farádica progresiva y moduladas. A través de este tratamiento se intentan sustituir estímulos fisiológicos naturales por estímulos artificial es creados por el equipo generador. Estimulan músculos y tendones paralizados, tienen efectos anestésicos, térmicos e hiperemiantes. También pueden tratarse problemas de tipo sanguíneos y motrices, como la mala irrigación o contracturas musculares. Asimismo actúa sobre afecciones como la artritis, la rotura fibrilar, artrosis, y otros problemas del tipo osteoarticulares.

Media Frecuencia

Son denominadas interferenciales y varían en corrientes eléctricas de entre 801 y 20.000 Hz.. Es una técnica utilizada principalmente en afecciones musculares, desde músculos atrofiados hasta estimulación, contractura y tonificación muscular. Es aplicable además, a todo tipo de lesiones debido a la mínima sensación de la corriente.

Frecuencia alta

Que actúa dependiendo de la corriente breve continua o pulsada. La corriente breve o corta, es la encargada de favorecer las cicatrizaciones, actúa además como desinflamante, relajante y analgésico. Si el efecto es pulsado, lo que causa es una fuerte vasodilatación, ya sea arterial o venosa, aumentando notablemente la velocidad de la circulación. Por aplicación de microondas, tiene efectos térmicos y está especialmente indicada en infecciones de órganos anexos a la piel, como antrax y forúnculos. También se recomienda en los casos de artropatías, otitis, sinusitis, neuritis, asma bronquial, cistitis, etc.

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