Historia del desarrollo de las termas

Por más de 2000 años, una fuente de vida

Si bien los orígenes de las aguas termales se remontan a la edad de piedra, cuando los primeros habitantes de la tierra conocieron las milagrosas propiedades de estas aguas minerales, se cree que los primeros balnearios se originaron hace más de 2000 años, existiendo evidencias de ellos en la ciudad india de Mojenjo-Daro y en la ciudad de Epidauros, en la Antigua Grecia, además de la Isla de Creta y la ciudad Egipcia de Tel el-Amarna.

Termas Donde más repercusión tuvieron estos balnearios fue en Grecia, donde la mayoría de los centros médicos contaban con manantiales que permitían la aplicación de técnicas hidro terapéuticas, principalmente en Pérgamo, Peloponeso, Rodas, entre otras. Las termas originales ofrecían únicamente agua fría y se las utilizaba en tinas de baño, comenzando a construirse recién a finales del siglo V (a.n.e.), instalaciones mucho más complejas que incluían piscinas de agua fría, templada y baños de vapor. Tanto en Roma como en Grecia, estos baños se complementaban con sesiones de masajes y rutinas de ejercicios.

Terma en Pompella

En la ciudad de Pompeya, en Roma, se ecuentran situadas las termas más antiguas que se conservan hasta la actualidad, construídas en el siglo II (a.n.e.). En épocas del imperio romano, las termas tenían además una importante función social y eran verdaderas obras de arte, difundiéndose a toda Europa en épocas de la dominación romana. Posteriormente, con la decadencia del imperio, se produce una involución en en cuanto a curas mediante la utilización de aguas termales, máxime cuando la Iglesia cristiana las termas romanas como verdaderos centros de perversión.

En la Edad Media, el uso de las aguas curativas casi cayó en desuso. En Escandinavia, los hogares contaban con instalaciones especiales para la aplicación de baños de agua helada y templada alternativamente. Fue con la invasión del sur de Europa por parte de los árabes que los baños públicos y las curas termales recobraron vigencia, estableciéndose en las más importantes ciudades. Con el ascenso de los reyes católicos de España, los mismos volvieron a restringirse.

Las Cruzadas tuvieron también gran importancia en el resurgimiento de las curas termales, ya que eran utilizadas para curar los heridos y otras afecciones contraídas en Oriente. Será recién entre los siglos XVIII y XIX cuando el uso de las aguas termales se generaliza.

Actualmente y aún conociéndose la composición de las aguas termales, sus funciones, orígenes y beneficios, las curas hidrotermales no ostentan el lugar de privilegio que ocupaban en otras épocas, lo que se debe principalmente a los avances de la medicina en general y especialmente en el área de la cirugía y los medicamentos.

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